El futbolista es capaz de seguir aprendiendo aun siendo un profesional, es en esté momento donde más debe acoplarse al entendimiento de diversos modelos de juego y de metodologías de entrenamiento. Los entrenadores también pueden instruirse gracias a lo que sus jugadores brindan, sus habilidades y destrezas.

Zinedine Zidane llegó al Real Madrid hace dieciocho meses con el objetivo de sacar al equipo de la profunda crisis en la que lo dejó sumergido Benítez. Pocos pensaron que el francés en un muy corto período tendría dos Champions consecutivas en su palmarés. No es casualidad ni es producto solamente del talento individual, es una labor de aprendizaje por parte de todos por el bien común; el equipo.

Para conocer a sus jugadores el entrenador debe estar muy cerca de ellos, conocerles hasta en el más mínimo detalle, ese que marca la diferencia; debe saber que cada uno es un mundo diferente, que hablan diferentes idiomas y que tienen diferentes culturas futbolísticas, esta es la gestión de personalidades, un punto clave de Zidane con sus jugadores, respetándoles su forma de juego, su manera de pensar y entendiendo el estatus de cada uno.

“Se llevan como una familia” son palabras del entrenador francés sobre su plantilla. Dio su lugar de importancia a jugadores de talento excepcional como Francisco Alarcón quien mantenía una sana lucha por la titularidad con varios jugadores, se ganó a pulso su posición el once en el último tramo debido a la lesión de Bale y gracias a que su fútbol activaba a sus compañeros, es por esto que Zizou lo alinea en lugar del extremo galés ya recuperado.

Zidane con la elección de Isco como titular en Gales buscó tener el balón en gran medida para que el funcionamiento colectivo no se viera mermado, tener un medio más para habilitar a los dos hombres de arriba, adelantar a Toni Kroos para ejercer superioridades defensivas en la salida juventina. Todo esto se consigue aprendiendo donde mejor funciona el malagueño, donde mejor genera espacios para su equipo.

Carlos Henrique Casimiro, un jugador que para Zidane es vital, porque al instante de recuperar la pelota la pasa en corto y bien, brinda superioridades defensivas y por momentos es encargado de la salida de balón, contra la Juventus, no fue el primer responsable de ello, porque su entrenador con el paso del tiempo se dio cuenta, que al momento de ser presionado este sucumbía ante la presión entregando un mal pase o regalando la posesión. El brasileño fijó mucho en conducción liberando espacios laterales.

Otra lección de aprendizaje que dio Zidane fue cuando llegó el segundo tiempo y tenía la opción que jugará la BBC completa o tener el balón, eligió lo segundo. En este proceso de aprendizaje el francés elaboró una intención previa para crear espacios libres para atacarlos, activando a los lejanos, donde se iba a jugar pensando en la amenaza del rival y por eso la presión tras pérdida sería determinante para lograr el cometido, anotar el gol.

Con está intención previa el francés descarta lo que por mucho tiempo le funcionó, la BBC. Esto demuestra que no solo cree en su once sino que también ha aprendido que con el mismo ha logrado grandes cosas. El juego del Real Madrid en la final creció porque movieron al rival con la pelota, lograron encontrar espacios y los merengues estaban muy bien posicionados, eso que se puede entender como inteligencia posicional.

Los jugadores del Madrid fijaban mucho con conducciones para liberar a sus hombres con opción de tiro, llegaban al área más no estaban en ella y profundizaban mucho. El fútbol es un proceso de aprendizaje nadie aprende de un día para otro todos los conceptos tácticos que el entrenador quiere implementar y tampoco el entrenador puede enseñarlos un mismo día. Se van dando con la naturalidad del juego, debido a la circunstancias del mismo.

Foto: AP

Por: Gaspar Vallecillo Castro