En casi 8 meses de trabajo, Jorge Sampaoli revolucionó un plantel en el que pocos creían, cambió la mentalidad de la hinchada sevillista y con un sello propio que ha dignificado el espectáculo.

Con la imprescindible ayuda del director deportivo del Sevilla Monchi, el técnico argentino incorporó jugadores de vital importancia para desarrollar su idea. Uno de ellos es Samir Nasri, que con su llegada le dio explosividad al ataque, convirtiéndose en el conductor por naturaleza del equipo. El francés es el encargado de unir la defensa con el ataque, convirtiendo el fútbol del Sevilla en un equipo compacto.

En el inicio de la temporada, el dibujo táctico era un 4-1-3-2, o un 4-2-3-1 dependiendo si jugaba Ben Yedder o Vietto, o ambos. Luego de darse cuenta que su equipo defensivamente quedaba muy expuesto, pasó a un 3-5-2, utilizando a tres centrales netos. El motivo del cambio fue que cuando el equipo atacaba, la línea de cuatro pasaba a ser línea de tres, dándole libertad a uno de los laterales y otorgándole la labor netamente defensiva al otro lateral. El instinto del lateral es atacar e incorporarse al ataque, esto causó que el lateral con labores netamente defensivas se incorporara al ataque, dejando expuestos a los otros dos defensores. Además se concluyó que por esta razón, es mejor defender con tres centrales por naturaleza, ya que estos tienen automatizados el defender antes que atacar.

Para corregir el defecto, primero hay que haber sufrido sus consecuencias. La dupla Sampaoli-Lillo hizo de la equivocación un aprendizaje y ahora vemos un equipo compacto, que no divide la defensa y el ataque, convirtiéndose en un todo.

Una demostración de lo recién explicado es el primer partido de temporada del Sevilla. El conjunto de Sampaoli ganó 6-4, dio un espectáculo de alta calidad en ataque, pero tuvo serios problemas defensivos.

En el primer gol del Espanyol, observamos a Pareja y Kiyotake corriendo detrás del balón, dejando expuestos a N’Zonzi y Mariano. Como consecuencia de esto, el Sevilla defiende en inferioridad numérica.

También advertimos que no hay un mediocampo que respalde a los defensas y unifique a estos últimos con los atacantes.

En el tercer gol del Espanyol, observamos que la última línea del Sevilla defiende mano a mano contra los atacantes contrarios. Mariano se ve obligado a cubrir a quien posee la posesión, Pareja tiene que estar atento a su marcador y a donde irá el balón. Los atacantes del Espanyol doblan a N’Zonzi, quien tiene que marcar la zona, dejando libres a Leo Baptistao y a Diop.

Este tipo de jugadas se tornaron habituales en las primeras fechas de La Liga. Luego era el turno de jugar y pelear con los mejores en Champions, y en el partido contra la Juventus en Turín, pudimos observar un Sevilla más compacto, pero todavía en vías de desarrollo hacia la idea del casildense.

Otra pieza del puzle que ha sido vital para desarrollar la idea del argentino, es Steven N’Zonzi. El equipo carecía de pausa, necesitaba una unión sólida y el cambio de línea de cuatro a línea de tres lo liberó, sacando lo mejor de este jugador. Por los pies del francés pasa la salida del equipo y la elaboración de la jugada en ataque, rasgos imprescindibles para un equipo como el que quiere Sampaoli, donde la posesión y verticalidad tienen que estar, y de la mejor forma.

Cuando el Sevilla defendía con línea de cuatro, se producía un quiebre entre la defensa y el mediocampo. N’Zonzi tiende a meterse entre los centrales, dejando un vacío en la zona del medio. Aquí es donde la llegada de Nasri cobra vital importancia en la facilitación del trabajo de N´Zonzi. Ahora este último se limitaba a limpiar la salida y entregarle el balón a Nasri, quien es el encargado de armar la jugada de tres cuartos de cancha para arriba. Esta asociación entre los franceses le dio pausa y armonía al equipo, quien consiguió transformarse en un conjunto compacto.

El trabajo del equipo sin pelota es brillante. El orden con que el equipo marca y ocupa los espacios es admirable. Dependiendo de la situación del partido, el equipo defiende cerca o lejos de su propio arco. Además hay que destacar la labor de Vitolo y Sarabia, quienes hacen un despliegue físico considerable, debido a su participación constante en ataque y que luego deben colaborar en la recuperación de la posesión. Tenemos como jugadores claves a N’Zonzi en la salida del equipo, a Nasri en la creación y se suma Vitolo, quien es el gran comodín de Sampaoli. Cuando el casildense quiere que su equipo ataque y ejecute una presión alta, ocupa a Vitolo, pero cuando la prioridad es defender y esperar al rival, este cumple la función de volante o ingresa Escudero.

Otro concepto que podemos advertir en el equipo rojiblanco, es el de la versatilidad.

Con el Sevilla plantado en campo rival, el Real Madrid presiona la salida del conjunto rojiblanco. N’Zonzi retrasa su posición, metiéndose entre los centrales, para ayudar a limpiar la salida.

El uso de línea de tres, libera a Iborra quien originalmente juega de doble cinco, y adelanta su posición a la de centro delantero para que el equipo tenga más opciones en ataque.

Los jugadores del Real Madrid tapan por dentro y el Sevilla genera la superioridad por las bandas para salir jugando.

Aquí es donde apreciamos con plenitud la idea de Sampaoli. “Desordenarse en ataque, para luego ordenarse en defensa”.

No se trata de automatizar las acciones, sino de comprender cada una de ellas. Eso es lo que vemos en el Sevilla, donde el cambio táctico dentro del partido es entendido por la totalidad de los jugadores que dispone el casildense.

 

El desorden en ataque le da superioridad por las bandas al equipo, por donde se concentra el ataque del Sevilla, dejando espacios libres al centro del campo. El despliegue físico de los jugadores es imponente. Podemos ver a N’Zonzi quien es el encargado de limpiar la salida del equipo, jugando de nueve.

La subida de los laterales-volantes es clave para generar la superioridad en ataque por las bandas. El trabajo de Vitolo en ataque es libre. Normalmente se ubica como carrilero izquierdo, pero también hemos visto que ocupa el lado derecho cuando el equipo lo necesita. En labores defensivas, la libertad que goza es casi nula. Se ubica por el medio del campo, para darle mayor libertad a N’Zonzi en la marca y ocupación de espacios.

Lo que está haciendo Jorge Sampaoli es impresionante. Los grandes entrenadores aplican de todo un poco, no son unidireccionales, y eso es lo que estamos viendo en un equipo que dignifica el espectáculo como el Sevilla.

El entrenador transmite la idea mediante la palabra, pero es el jugador quien la asimila mediante la práctica reiterada, dirigida y corregida. Con el transcurso del tiempo hemos visto un equipo que no necesita grandes correcciones dentro del partido, debido a la convicción por parte de los jugadores hacia la idea que les plantea el entrenador.

El fútbol tiene un miedo ancestral a la innovación. Por eso lo de Sampaoli y Juanma Lillo es admirable. Solo queda darles las gracias y seguir disfrutando de este equipo, que en pocos meses de trabajo ya ha logrado situarse entre los más temibles del viejo continente, amenazando el status quo del fútbol tradicional.

*Algunas de las imágenes utilizadas fueron sacadas de este vídeo, que personalmente recomiendo para entender de mejor manera cómo juega el Sevilla: https://www.youtube.com/watch?v=uCMH2wwd82o

Foto: AFP/Getty Images

By: @RodrigoSobarzo1